Clara

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Siempre me gustó comprar libros usados. De esos con las hojas amarillas y gastadas. Entre mas viejos mejor. Llegaba a casa con ellos cual tesoro recién desenterrado, me sentaba al sol y llegaba el momento mas solemne de la adquisición: revisar si tenían dedicatoria o alguna vieja carta de amor, decepción o alegría. Esas pocas líneas me alcanzaban para dispara mi imaginación… donde había estado aquel libro? de donde venía? y que historias cargaría ocultas que no estaban escritas… Esta sesión de Clarita la hice un poco en homenaje a todos esos viejos libros que compré y que después de desenterrar sus tesoros, regalé. Porque los libros son para eso, para pasar de persona en persona expandiendo el conocimiento y la imaginación…

P.D.  (Imaginen cual fue mi sorpresa cuando en estos viejos libros que eran de la abuela de Clarita, encontramos notas escritas a mano en francés!! Hay días que simplemente se tornan perfectos con detalles tan ínfimos!)

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