Bianca

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Hay algo mágico en el vínculo madre e hija, algo que no llegué a entender hasta que llegó mi pequeña princesa. Nos acerca a nuestra mujer salvaje, milenaria. Algo de sabiduría que pasa de generación en generación, de aquelarre, de hermanas que entienden de dolores, de recetas de la abuela, del olor al guiso de mamá, de mujeres que enseñan lo que aprendieron sobre ser muejeres y de nuevas mujeres que traen vientos de cambio y nos enseñan a nosotras las viejas que algunas cosas esta bien hacerlas distinto.

Me encanta poder atrapar este vínculo sagrado en mis fotos, y dejarlo ahí en esa etapa congelado para siempre.

Esta vez Natalia y Bianca.

Adoré compartir una tarde con ustedes!

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