Quien soy y lo que hago

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Desde que tengo memoria, siempre jugaba a ser la imagen de una famosa y me quedaba horas en la misma posición simulando una foto que me tomaba un paparazzi, una foto de esas robadas donde el pelo se volaba en mi cara y yo me quedaba a la mitad de una caminata o del cruce de una calle, de esas que llevaban el titular de “pescada infraganti”. Amaba ver las revistas de chismes que compraba mi mamá para leer en sus largos retiros al baño. Me sentaba al sol y pasaba las páginas una y otra vez para ver las fotos. Jamás leí un artículo, pero esas fotos, esas reliquias, esos momentos encerrados e impresos en una millonada de ejemplares, eran mi debilidad. Me quedaba estática por horas mirando todos los detalles, cada pequeña cosa era importante, porque me hacía creer que conocía a esas personas, casi podía sentir su presencia en esas fotos robadas. Nunca perdí ese afán de perseguir la imagen. Pero sobre todo la imagen robada, esa que nadie sabe que le están tomando, cuando uno se descontractura y simplemente se deja ser. Entonces queda totalmente al descubierto, con sus defectos y sus virtudes, y con ese aliento de vida que nos hace ser quien somos y algunos llaman alma. Acorde fui creciendo me llené de responsabilidades y fui olvidando un poco todo eso. Hasta que llegó mi hijo a mi vida, entonces empece a preguntarme que quería enseñarle y que tipo de persona quería que fuera. Uno siempre quiere que sea honesto, buena persona, pero hay mas… y cuanto mas me preguntaba mas surgía en mi cabeza que quería que mi hijo fuese feliz. La pregunta inevitable fue ¿puedo yo enseñarle a ser feliz? y ¿yo soy feliz? entonces caí en la cuenta de que lo que hacía para vivir no me hacía feliz, que jamás perseguí mi sueño con suficiente fuerza, con el tesón necesario, sin bajar los brazos, sin rendirme. Así fue como me embarqué en una búsqueda incansable de la felicidad. Cuando uno busca algo de semejante magnitud, lo mejor es preguntarle a ese niño que fuimos, ellos nunca mienten. Entonces mi pequeño yo me llevo de la mano … y estudié, saqué millones de fotos (algunas realmente desastrosas, otras mejores), me fui buscando en mis propias imágenes y en las imágenes de otros, de los grandes maestros de la fotografía. Muchas veces me desilusioné, a veces quise bajar los brazos, y después me acordaba de que la clave del éxito es un 90% de insistencia. Amo lo que hago, pongo toda mi alma y mi energía en cada trabajo, porque con cada momento que capturo vuelvo a ser aquella niña que se quedaba estática mirando los detalles de aquellas fotos, vuelvo a soñar que atrapo almas en páginas a todo color y por sobre todas las cosas esto me hace feliz, me hace muy feliz.
En cuánto a lo que hago: simplemente cuento historias a través de mi cámara. Me gusta hacer una a varias entrevistas previas para conocerlos, y que me conozcan, saber que les gusta y que no, para que llegado el momento pueda reflejar todo eso en mis fotos.
Si están pensando en dar un gran paso o simplemente quieren congelar un momento mágico en el tiempo no duden en llamarme me encantará formar parte de su historia.

 

Foto Fran Russo 2015

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