Sobre Efímera
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No llegué a la fotografía por un plan.
Llegué por una necesidad.
Cuando algo dentro mío se movió, cuando el tiempo empezó a doler de otra manera, la cámara apareció como refugio, como juego, como una forma de volver a mí.
Fotografiar, para mí, es acompañar.
Es estar cerca sin invadir, mirar sin apurar, esperar sin dirigir.
Acompaño personas en momentos importantes de sus vidas. Bodas, infancias, adolescencias, familias que crecen. No como una espectadora, sino como alguien que cuida lo que pasa.
No creo en las poses perfectas ni en las sonrisas fabricadas. Creo en la risa que aparece sola,
en la mirada que se escapa, en el gesto mínimo que un día lo va a decir todo.
Fotografío desde la conexión.
Desde ese hilo invisible que se crea
cuando alguien se siente visto, escuchado y en calma.
No saco fotos "lindas".
Custodio memoria.
Para que el tiempo, al menos una vez,
no se escape.
